martes, 14 de marzo de 2017

JARTA

No sé ustedes pero para mí las redes sociales significan desconectarme. Cuando me aburro de trabajar, de estudiar o simplemente necesito enterarme de algo del universo que comienza fuera de la puerta de mi casa, entro un ratito a la red a ver qué hay de nuevo. Qué mala idea esa.
Las redes sociales hierven de opinólogos de todos colores. Todos saben todo. Todos opinan. Y en Buenos Aires estamos a la orden del día con las situaciones que le dan pie a esos opinólogos: marcha de mujeres exigiendo cosas completamente coherentes, muertos y gente perdida en el recital de un salame (sorry, a mí me parece un salame), un presidente que parece que tiene una lista de tareas que realizar para que el pueblo lo siga odiando, y así. Entonces te encontrás con gente opinando sobre política (están los anti Macri y los anti K, no sé quiénes son peores), gente opinando sobre lo que la MUJER debería hacer para exigir (o que no debería exigir nada "ya mucho tienen"), gente que dice que es mentira que pasan cosas en la calle, que está todo exagerado. Gente que dice que el cantante este tiene la culpa de los muertos en sus recitales y gente que dice "nah, pobre, él no tiene nada que ver".
ME TIENEN PODRIDA. HARTA. TODOS SABEN TODO AHORA, TODOS HABLAN Y OPINAN.
¿Saben qué? A los que hablan sobre política, antes de hablar boludeces piensen en el de al lado.Y no defiendan lo indefendible.
A los que opinan sobre las mujeres y sus marchas, enojadísimos porque pintan paredes y hacen fueguitos para llamar la atención, ¿sufrieron alguna vez acoso? ¿Saben lo que es tener 18 años y que un tipo con el pene afuera del pantalón te persiga como 4 cuadras de noche? ¿Tienen amigas que sufrieron violaciones o intentos de violación?
A los que dicen que la culpa de los problemas en los recitales es exclusiva de quiénes van al recital.... ¿Son o se hacen?
Basta de opinar. Sí, opinar es gratis, pero cálmense un poco. CANSAN.

viernes, 17 de febrero de 2017

Recetario

Hace unos 4 días fue mi cumpleaños, y los del gimnasio nuevo al que estoy yendo me «exigieron» que lleve algo dulce para compartir. Les aclaré que soy vegana (intentando conseguir zafar del pedido, tal vez) pero nada le importó al profesor. Así que decidí veganizar uno de los budines que más me gustan: el de banana.
La receta de siempre llevaba huevo como único ingrediente no vegano. La mezcla de huevo y azúcar hace una especie de crema muy esponjosa que hace que los budines queden bien suaves. Así que para reemplazar un poco la falta de líquido, decidí probar con ponerle jugo de naranja a la mezcla. Y OH DIOS, qué bien que quedó.

Budín de banana

Ingredientes
1 taza de azúcar
1/2 taza de aceite neutro
1 taza de jugo de naranja exprimido
2 tazas de harina común 0000
2 bananas maduras pisadas con tenedor
1 cucharada de polvo para hornear
1 cucharadita de canela
1 cucharadita de esencia de vainilla

Procedimiento
Básicamente lo que hice fue mezclar todo con la batidora eléctrica, pero seguí un orden que se me ocurrió en el momento. A mí me funcionó bien así que lo repito: primero batir el azúcar con el aceite, agregar las bananas y luego el jugo de naranja y la esencia de vainilla. Por último, agregar la harina y el polvo para hornear, y la cucharadita de canela. Colocar en un molde para budín previamente aceitado (yo usé el aceite en aerosol), y llevar a horno medio (180° aprox) por 50 minutos o hasta que le insertamos un cuchillo y sale limpio.

Fueron un éxito rotundo. Especial para tomar unos ricos mates, o un tecito.


¡Provechito!

lunes, 16 de enero de 2017

Memories

Un año como este, pero hace 20 años, mi cabeza era muy diferente a lo que es ahora. Maquinaba las cosas de distinta manera, reaccionaba siempre de forma negativa. Tenía 13 años, recién había terminado la escuela primaria —una de las peores experiencias que me tocó vivir en la vida— (aun hoy, lo sigo creyendo, 20 años después). No tenía amigos o si tenía, era una, que no lograba equilibrar una balanza que estaba completamente tirada hacia el lado malo de las cosas. Me sentía derrotada, inútil, incapaz de relacionarme con otras personas, perdida, ahogada, sola. Había perdido la voluntad de vivir.

Este 2017 se cumplen 20 años de mis pensamientos e intentos suicidas. ¿Por qué escribo esto? No sé, a lo mejor hay alguien ahí afuera leyéndome que pasa por algo parecido, o que le pasó. Me sorprendió leer algunos casos parecidos, de personas que «recordaban» sus años de pena viendo hoy sus momentos de felicidad, tan diferentes a lo que sentían antes. Y ahí me di cuenta que para mí habían pasado 20 años. VEINTE años. ¡Una vida! La depresión y ese estado de soledad total son cosas que juegan con tu cabeza de una manera muy jodida. Son cosas que nos van a marcar para siempre. No porque vamos a vivir eternamente en ese estado de «nube negra». Si tenemos «suerte» (o mejor dicho, si fabricamos nuestra propia suerte, porque no es algo automático) aprenderemos sobre lo que nos pasa y aprenderemos a salir adelante. Hoy creo que puedo decir que superé esa etapa de mi casi adolescencia. Me llevó tiempo, esfuerzo, dedicación, muchos tropiezos y unas cuantas lágrimas. Pero nunca me voy a olvidar de esos momentos porque me llevaron hasta la persona que soy hoy. Me forjaron. Armaron parte de mi personalidad como un rompecabezas que se fue completando con el tiempo, pero que tiene algunas piezas viejas. Están ahí para recordarme de dónde vengo.

Estos días leo mucho sobre suicidio, sobre ayudar a otros que están en esos momentos en que sienten que no hay salida, sobre apoyo. A mí me hubiera gustado en ese momento poder contárselo a alguien, pero no tenía a nadie. No sabía a quién recurrir. Simplemente pasó que cuando tuve las oportunidades de hacer lo que quería hacer, me dio miedo seguir adelante. Algo adentro me decía que no terminara con una vida que estaba recién empezada. En ese momento seguramente no lo vi de esta manera, pero hoy que pasaron unos buenos años me alegro de no haber hecho nada. Me hubiera perdido tantas cosas. En estos 20 años no llego ni a pensar la cantidad de cosas que me pasaron. Buenas y malas. Todas experiencias. Muchas cosas increíbles.

Si conocés a alguien que está pasando un mal momento, lo ves callado, con los ojos tristes, suspirando a cada rato, mirando la nada misma y perdido en sus pensamientos... preguntale qué le está pasando. A lo mejor no sabe pedir ayuda y la necesita. A lo mejor solamente necesita que alguien lo escuche, y con eso sería suficiente.

Si vos que estás leyendo esto te sentís derrotado y aislado, no estás solo. Buscá ayuda. Vale la pena, te lo aseguro.

jueves, 12 de enero de 2017

Recetario

Una de mis comidas favoritas es el risotto. Y no es por agrandarme, pero es uno de mis caballitos de batalla. Realmente me sale muy rico. De vez en cuando lo preparo cuando tengo un antojo, y siempre llego a la misma conclusión: me da bronca lo caro que sale ese plato cuando salimos a comer. Entiendo que si le ponés distintos tipos de hongos el precio encarece, pero con lo que suelo pagar un plato en un restaurante, en mi casa hago risotto para seis (y hasta ocho) personas. La cantidad de hongos es realmente a gusto, una bandeja de champignones ya está bien. Si consiguen los hongos secos, genial. Y traten de no usar los de lata, ¡son feos!

Risotto de hongos

Ingredientes
1 kg de arroz carnaroli
2 litros de caldo de verduras
Cebolla picada C/N
Champignones frescos - 1 bandeja
Hongos secos de pino C/N
Hongos shitake secos C/N
Un vaso de vino blanco
Aceite C/N
Sal y pimienta C/N

Preparación
Antes que nada, vamos a hidratar todos los hongos secos (previamente los lavamos) en agua hirviendo o bien caliente unos 10 minutos por lo menos. Reservamos. Después buscamos una buena olla (que no se pegue la comida, por favor se los pido), ponemos un poco de aceite y empezamos por saltear las cebollas con los champignones y el resto de los hongos. Cuando la cebolla se empieza a dorar, agregamos el arroz y mezclamos bien para que tome sabores. Cuando la cebolla ya está bien dorada agregamos el vaso de vino blanco, mezclamos bien y cocinamos hasta que se reduce el líquido (para que se evapore el alcohol). Es importante no dejar de remover el arroz en todo este tiempo.


Cuando se evaporó el alcohol, agregamos parte del caldo y dejamos que se cocine, revolviendo de vez en cuando. Agregamos sal y pimienta a gusto. Así con todo el caldo hasta que el arroz llega a su punto justo. Si nos quedamos cortos con caldo, pueden preparar un poco más o agregar agua. El líquido de hidratar los hongos también queda bien, especialmente si hidrataron hongos de pino.



Cuando ya está listo, apagamos el fuego y dejamos unos minutos la olla tapada. Servir inmediatamente y disfrutamos. ¡Es delicioso!

Si quieren pueden usar también alguna margarina apta para saltear la cebollita y eso al principio, pero con aceite también queda muy bien.



¡Provechito!

lunes, 9 de enero de 2017

Literario

Libros del 2016

BUENO, un poco tarde lo mío, pero acá están mis lecturas del 2016. Resalto que fue un año en el que tuve que estudiar mucho, con lo cual en mis horarios en los que disfruto leer (a la noche especialmente, antes de dormir), duraba muy poco. Fue un año de muchísimo trabajo y mucho agotamiento mental. Así y todo, si bien en la cantidad bajé mucho respecto al 2015, muchos de los libros que leí este año fuero largos, de más de 1000 páginas. Con lo cual, a pesar de bajar la cantidad, siento que estuvo bastante bien. Como siempre, fue un año que disfruté mucho en materia literaria. Tal vez me copé un poquito con el temita de la Segunda Guerra Mundial y el nazismo, pero sólo porque siempre me generó curiosidad la mente de una persona que fue capaz de cometer las aberraciones que cometieron ellos.

1- ¿Cuál fue el mejor libro que leíste este año?
All the Light we Cannot See, de Anthony Doerr. Un libro muy bueno que cuenta la historia de dos protagonistas viviendo en ciudades diferentes, hasta que finalmente la vida los lleva a cruzarse, en un mundo que está siendo devastado por una de las peores guerras que le ha tocado vivir.

2- ¿Cuál fue la mejor Trilogía o Serie o Saga que leíste este año?
Terminé la trilogía de los O'Dwyer de Nora Roberts y leí la trilogía The Century de Ken Follet. Sin dudas, me quedo con la de Follet.

3- ¿Cuál es el personaje del que te enamoraste al leerlo este año?
Leí un libro muy cortito, un cuento de chicos, llamado The Fox and the Star. Amé a ese zorrito desde la primera página.

4- De todos los libros que leíste este año, ¿cuál te pareció el mejor autor/escritor y por qué?
Me animé a leer It de Stephen King, y no se puede negar que el tipo es un genio a la hora de escribir libros de terror. ¡Me asusté!

5- ¿Pareja protagónica o secundaria que te encantó al leerla este año?
No leí tantas historias románticas en el 2016, pero de las que leí la verdad es que no me quedo con ninguna. Algunas fueron en extremo pegotas, y la otra no me terminó de convencer como para ser una favorita.

6- La mejor película basada en un libro que hayas visto este año y de qué libro es:
En este momento no se me ocurre ninguna. Creo que debería hacer una lista de las películas que veo también, así no me olvido :P

7-  El o los libros que te sorprendieron este año, que no esperabas mucho de ellos pero resultaron buenos:
Repito a All the Light we Cannot See, porque si bien me interesó la descripción, no me esperaba un libro tan bueno.

8- El peor libro que leíste este año y que no recomendarías a nadie:
Ninguno. Todos los que leí me gustaron.

9- ¿Cuál fue tu mejor momento de lectura de este año?
Realmente fue un año tan complicado que no sé si tuve UN mejor momento. Fue una desesperada búsqueda de pequeños momentos para disfrutar la libertad que nos provoca leer una buena historia.

10- ¿Cuál es la lista completa de los libros leídos este año?
El año en que te conocí - Cecilia Ahern
All the Light we Cannot See - Anthony Doerr
The Fox and the Star - Coralie Bickford Smith
It - Stephen King
El niño con el pijama de rayas - John Boyne
Hechizo en la niebla - Nora Roberts
Legado mágico - Nora Roberts
El niño en la cima de la montaña - John Boyne
La caída de los gigantes - Ken Follet
El invierno del mundo - Ken Follet
El umbral de la eternidad - Ken Follet

11 libros. Como les decía, bajé en cantidad pero no en calidad. Veremos qué me depara este 2017.

domingo, 8 de enero de 2017

Literario

Diciembre fue un mes complicado en algunos aspectos y no me aparecían las ganas de escribir. Pero no puedo dejar de nombrar acá al último libro que leí en el 2016.


Debo decir que me costó mucho terminar este libro de la trilogía de Ken Follet. En su totalidad me parece un rejunte de historia maravilloso, con ese agregado de novela que hace que el libro no sea un tedioso documental o libro de historia como los que nos hacian leer en la escuela, sino que le agrega ese «algo» necesario para crear algo bueno. Pero la segunda guerra se termina, que a mi parecer es de los momentos más interesantes de la historia de la humanidad, y lo que sigue es un poco más tedioso. Esta es mi opinión personal, claro está. Habrá gente a la que la historia de esta parte le interese más.
Así y todo, me pareció un muy buen libro. Sigue teniendo esa maravilla de seguir la vida de los descendientes de la primerísima historia, algo que me gustó mucho en estos libros.

Yo fui a escuela técnica cuando era chica, hice el secundario ahí, y la verdad es que en historia veíamos poco y nada. Recuerdo más que nada que nos daban historia argentina, cosa que a mí me aburre mucho. Será porque nos daban siempre esas líneas predeterminadas que todo niño tiene que saberse de memoria, llenas de errores, que de grande empecé a notar. La historia llegó a mi vida cuando terminé la escuela, y de la mano de mi propia curiosidad. Con lo cual, este tipo de libros que nos enseñan un poco sobre historia a la vez que nos cuentan una novela, realmente me fascinan.
Otras magias que descubrí de la mano de Ken Follet. Definitivamente un escritor para seguir de cerca.

Una buena forma de cerrar mi 2016 literario.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Despertar

Suena el despertador avisándome que es hora de retomar el trabajo, estiro la mano hacia el borde de la cama donde suelo dejar el teléfono, y lo apago. Mi mente se va despertando y amaga con traerme pensamientos que estuve tratando de bloquear toda la semana. Son cinco segundos. No llega a materializarse una nube negra porque, de pronto, tengo a Gala lamiéndome el brazo, contenta porque me desperté. Le hago un hueco a mi derecha y se sube a la cama, se acuesta a lo largo bien pegada a mí y me abraza el brazo derecho con sus dos patitas. Apoya la cabeza en mi pecho y me mira, moviendo la cola. Automáticamente, mi marido hace un ruidito, se da vuelta hacia mi lado y me abraza, apoyando su cabeza en mi pecho, del lado izquierdo. Así me encuentro entonces. Boca arriba, rodeada de un amor infinito. A mi izquierda, el hombre con el que comparto mi vida hace nueve años, roncando despacito, con su abrazo cálido. A mi derecha, la perra que adoptamos hace casi cinco años, feliz de verme despierta y de compartir una caricia. La nube negra que amagó se aleja por un buen rato. Dentro de ella, los pensamientos que querían aflorar... enfermedades, cansancio, responsabilidades, la pena por la futura pérdida de una buena amiga de la familia. Son unos minutos en que lo único que puendo pensar es en lo afortunada que soy, de tener todo este amor para mí. ¿Alguna vez imaginé que llegaría un día en que me sentiría así? La verdad es que no. Pero acá estoy, acá estaban ellos, borrando mi pena con su afecto silencioso, con sólo unos abrazos y unas caricias. Y les estoy eternamente agradecida por quererme tanto.